Entrevistas


Entrevista en el ABC Madrid 01.07.2002. pp-42-43
Por Pedro Manuel Villora

La revolución pendiente, según Tarkovski

 
Marina Tarkovskaia, hermana del director de La infancia de Iván y Andréi Rubliov, e hija del poeta Arseni Tarkovski, está en España para participar del encuentro «El cine de Andréi Tarkovski: Icono de la Revolución Pendiente», en el primer día de cursos de verano de la Complutense en El Escorial, y desvela a ABC las claves que Andréi compartía con su padre, el gran poeta Arseni Tarkovski, que aún permanece inédito en España
 

Para iniciar una conversación que necesariamente ha de girar en torno a su padre y su hermano, Marina Tarkovskaia abre un pequeño cuaderno donde ha recogido algunos pensamientos de Andréi Tarkovski:
«¿Qué es el arte? ¿Es el bien o es el mal? ¿Es Dios o es el diablo? ¿Es la fuerza del hombre o es su debilidad? Es la garantía de la humanidad que se muestra unida en una imagen de armonía social; quizá ésa sea su función. Se parece un poco a una declaración de amor, como la confesión de la dependencia de los unos respecto de los otros. Es una confesión, una actuación, que refleja el sentido de la vida, el amor y el sacrificio». Marina Tarkovskaia lee también una cita de Marcel Proust hablando de Ruskin: «Incluso después de su muerte sigue dándonos su luz, como las estrellas apagadas cuya luz sigue llegando a nosotros».

pedro manuel villora: Usted misma, con su dedicación a las obras de su hermano y su padre, permite que la luz de su familia, como las estrellas, llegue a nosotros. ¿Cómo se ve usted respecto de su familia?
marina tarkovski: Hasta la muerte de mi hermano y de mi padre, viví un poco aparte; llevaba la vida común de una mujer soviética. Era una vida bastante difícil, porque, aparte de mi trabajo cotidiano, debía llevar la casa, educar a los niños, cuidar de los enfermos: mi abuela, mi madre, mi padre... Digamos que yo me encargaba de los trabajos sucios de la familia Tarkovski. Ellos vivían, creaban su obra... Nos veíamos a menudo y hablábamos, pero cada uno de nosotros tenía su camino. Cuando Andréi falleció en 1986 empecé a recoger todos los recuerdos sobre él, porque para mí fue una tristeza muy grande, aunque ya teníamos la Perestroika, vivíamos en un país tan horroroso que yo no tenía la posibilidad de salir al extranjero para cuidar de mi hermano enfermo. Mandé un telegrama a Gorbachov, pero aun así me dijeron que no se me podía dejar viajar. Todo era muy difícil, y sólo el trabajo me permitía sobrevivir. Era un trabajo muy importante y casi excesivo para mí, porque no sabía ni escribir a máquina; lo hacía en casa, con dos dedos, pero antes había explicado a mi familia: «Puedo preparar para vosotros cacerolas de comida o escribir un libro sobre Andréi». Y todos dijeron que era mejor que escribiera el libro. El resultado fue Acerca de Andréi Tarkovski.

pmv: ¿Y la dedicación a su padre?
mt: De sus tres herederos, me tocó a mí preparar para varias editoriales la edición de sus poemas. Lo extraordinario es que, después de la muerte de mi padre, en 1989, el interés por él creció enormemente, y cada editorial más o menos importante o respetada quería publicar los poemas de Arseni Tarkovski. Algunas veces tengo dudas yo misma y pienso si hará falta tal cantidad de publicaciones de Arseni, pero ahora tenemos una economía de mercado, como el resto del mundo y, si los libros se venden bien, es lógico que estén en las estanterías.

pmv: Desconozco la poesía de su padre. ¿Podría hablarme de ella?
mt: Desde pequeños, Andréi y yo la conocíamos, aunque bajo el régimen soviético no se podían publicar sus poemas, porque él no elogiaba al Partido Comunista ni a Stalin. Su primer libro debía ser publicado después de la guerra; se había preparado en 1945 pero, cuando ya estaba listo para la impresión, hubo una decisión contraria del Partido Comunista y la editorial prefirió no editar el libro para no atraer sobre el autor y sobre ellos mismos la ira de los dirigentes del Partido. El primer libro fue publicado en 1962, cuando tenía 55 años. Se llamaba Antes de que caiga la nieve. Lo curioso es que ese mismo año Andréi ganó en Venecia con La infancia de Iván. Empecé a sumergirme de manera más profunda en su poesía más tarde, cuando comprendí que era un gran poeta.

pmv: ¿Cuéles son los temas poéticos que aborda su padre?
mt: Los mismos que en las películas de Andréi. Los mundos creativos de los dos están entrecruzados todo el tiempo. No es una sorpresa si la poesía de mi padre está incluida en las películas de mi hermano.

pmv: En tres de ellas: El espejo, Stalker y Nostalgia.
mt: Sí. El tema es el conocimiento de sí mismo. Mi padre tiene poemas muy bellos que hablan de patriotas y de patriotismo, pero no en el sentido social y propagandístico que se dio en la Unión Soviética al patriotismo, sino que él se siente ruso, parte de una tradición cultural. Es un continuador de la línea tradicional de la poesía rusa, del Siglo de Oro y de Plata de nuestra poesía. Cronológicamente era un poeta soviético. La paradoja consiste en el hecho de que nunca fue un poeta soviético.

pmv: Dice que los temas de ambos coinciden. ¿Se sintió su hermano muy cercano a su padre durante su niñez, aprendiendo de él?
mt: Mi padre se divorció de mi madre cuando éramos muy pequeños. Él era un hombre apasionado que no tenía ninguna voluntad para luchar contra sus fuertes pasiones, aunque nos quería mucho a nuestra madre y a nosotros, y realmente nos vimos muy frecuentemente. Más tarde escribió a Andréi en una de sus cartas: «No debes ser como una hoja en el viento. No te tires cabeza abajo en el pozo sin fin de las pasiones». Pero eso es exactamente lo que él hizo. Cuando empezó la guerra, papá se fue al frente como voluntario. Para Andréi, ese tiempo fue muy fácil. Mi madre era lo cotidiano; a ella le había tocado la parte más dura de nuestra educación. Por eso los encuentros con el padre eran como una fiesta para Andréi.

pmv: La película El espejo está protagonizada por su madre Maria Ivanovna. ¿Era actriz?
mt: No. Estudiaba cursos de literatura junto a nuestro padre y hubiera podido ser una escritora de gran talento, pero al casarse consideró que nuestro padre tenía más talento que ella, así que prefirió destruir casi todo lo que había escrito y no volvió escribir. Su talento se ve en sus cartas. Escribía cartas muy bellas. También empezó un diario cuando iba a nacer Andréi y fue a ver a su padrastro, que era médico y vivía cerca del Volga, para dar a luz con él porque así lo pedía su madre. Era una locura ir tan lejos para dar a luz, pero era un médico fantástico, que la ayudó. En ese pequeño diario hay muchas cosas que encuentro fascinantes. Escribe sobre Andréi, y hace muchas descripciones de la Naturaleza. Ese amor de Andréi hacia la Naturaleza que vemos en sus películas viene de nuestra madre. Cada verano ella hacía todo lo posible para sacarnos de la ciudad y llevarnos al campo. No teníamos mucho dinero, pero ella alquilaba una habitación en un pueblecito pequeño porque lo importante para ella era que nosotros pudiésemos sentir la Naturaleza.

pmv: ¿Por qué acepta intervenir en El espejo? ¿Tenía alguna experiencia como actriz?
mt: No tenía ninguna experiencia, y además era una persona muy tímida, muy encerrada en sí misma, que no aceptaba en su mundo a muchas personas. Fue siempre así, toda su vida, y en este caso además no quería darse a ver, enseñarse, porque ya no era joven. Lo hizo sólo por amor a Andréi y cuando venía tras el rodaje decía cada día que tenía dolores de corazón y que le era muy agradable regresar a casa porque le era muy difícil estar con gente desconocida.

pmv: Acaba de publicar tina ampliación del libro sobre su hermano. ¿Qué nuevos datos ha incluido en esta edición?
mt: Se han añadido recuerdos más personales de diferentes personas. Hay una mujer que lo conocía desde su infancia, una amiga de nuestra familia. Están los recuerdos de una mujer que estuvo en 1953 con él en una expedición en Siberia; ella me escribió una carta contándome el enamoramiento que vivieron allí, y fue un amor muy puro, muy conmovedor. Hay trabajos de mi marido, Alexandr Gordon, que estudió en la Escuela de Cine (VGIK) con él. Hay recuerdos del doctor Schnartzenberg, de la Clínica Teosófica de Öschelbron, donde Andréi se trató el cáncer. Y, finalmente, hay una obra radiofónica de Erland Josephson, el actor sueco que actuó en Nostalgia y Sacrificio.

pmv: ¿Una obra sobre Tarkovski?

mt: No se habla directamente de él, pero aparece el director ruso de una película sueca y otros personajes. Es una obra bastante complicada por su escritura desde el punto de vista del sueco. Trata de los problemas del feminismo, porque la actriz que actúa en la obra se enamora del ruso, pero ella sabe cómo tratan los rusos a las mujeres: las mujeres tienen que disolverse en la vida del hombre, y a las feministas no les gusta esa idea de disolución, sino que quieren conservar su personalidad. Entre otras cosas interesantes está la oposición entre el ruso y todo el grupo sueco, que no están acostumbrados a su manera de trabajar, no le comprenden y protestan. Pero, al fin y al cabo, les influye hasta tal punto que les provoca un cambio interior, sobre todo en el protagonista.

pmv: Veo que trata del rodaje de Sacrificio. ¿Cuál es él legado que nos ha dejado su hermano?
mt: Nos ha dejado un legado de profeta, y, como todos los profetas, no será ni seguido ni entendido por nosotros. Pero, siendo profeta, se dirigía a cada uno de nosotros, uno por uno, suplicando que nos conozcamos, que sepamos quiénes somos. Nos preguntaba: «¿Quién eres? ¿Para qué has venido a este mundo?» Y, como muestro en las citas que leí al comienzo, él consideraba que el hombre nacía para amar y para el sacrificio.

pmv: Veo que trata del rodaje de Sacrificio. ¿Cuál es él legado que nos ha dejado su hermano?
mt: Nos ha dejado un legado de profeta, y, como todos los profetas, (....), él consideraba que el hombre nacía para amar y para el sacrificio.
 
© Pedro Manuel Villora, 2002
© Diario Abc, 2002



Entrevista en EL MERCURIO Santiago de Chile 24.09.2001. p.C11
Por Jorge Peña



(...) El Mercurio: ¿Cuál es el principal legado que deja Andrei Tarkovski al cine y al arte contemporáneos?
Marina Tarkovsky: Me gustaría responder con las palabras del director de cine polaco K. Zanussi: "Andrei hizo en el cine algo que parece imposible, a saber, supo dar forma material a lo invisible, a algo que no está al alcance de nuestros sentidos: llegó a reflejar la imagen del Espíritu en la mecánica fotografía cinematográfica". El misterio de Tarkovski consiste en que siempre intentó reflexionar filosóficamente sobre los problemas crucíales de la existencia humana. Por eso sus películas siguen atrayendo a los que buscan el sentido de la vida y de la libertad interior. El carácter de Andrei se curtió en la lucha contra la burocracia del Comité Estatal de Cine (Goskinó), y esta lucha lo volvió más violento, a veces intolerante, brusco. Pero al mismo tiempo siguía siendo confiado y cariñoso, muy apegado a las personas más queridas, al padre, a los hijos, a la madre.

EM: Tarkovski tuvo una relación muy atormentada con su patria y una conexión muy especial con su público, ¿cómo es valorado hoy en Rusia?
MT: El público esperaba con impaciencia cada nueva película de Andrei, sentía su carácter profetice. Después de cada estreno, recibía muchísimas cartas en las que los espectadores le daban las gracias. Por otra parte, en aquella época, en la que el sistema soviético se hizo especialmente severo porque se daba cuenta de la propia fragilidad, cada guión y cada película hechos por Tarkovski debieron pasar a través de una criba ideológica muy seria. En este sentido, no estoy de acuerdo con Tonino Guerra, que en una entrevista reciente con un periódico moscovita dijo: "La censura del dinero es la más terrible, mucho peor que la política. Por ello no es de extrañar que en los tiempos soviéticos más duros pudieran haber trabajado en vuestro país artistas de la talla de Tarkovski. La censura totalitaria dejaba pasar momentos puramente estéticos, poéticos, porque normalmente ni siquiera se daba cuenta de ellos". Los ideólogos soviéticos desde los jefes de Mosfilm hasta la Sección Ideológica del Comité Central del Partido Comunista se daban cuenta muy bien de la fuerza del arte cinematográfico. Y comprendían perfectamente que las películas de Tarkovski eran subversivas para empezar porque hacían pensar, formulando preguntas que no coincidían en absoluto con las fórmulas comunistas: "¿Qué es el ser humano? ¿Para qué vive? ¿En qué consisten los valores principales de la vida humana?" Y es que una persona que piensa libremente que es capaz de reflexionar, viene a ser el enemigo principal de la demagogia comunista. Por ello, cada película de Tarkovski hecha en la URSS le costó al artista varios años de una lucha intensísima, que absorbía sus fuerzas y hacía menguar su salud. Incluso, conseguida la financiación y obtenido el permiso de proyectar sus películas ante el público, de las obras de Tarkovski se sacaban poquísimas copias que se podían ver sólo en los pequeños cines periféricos de Moscú. Hoy, Andrei Tarkovski es un auténtico clásico del arte cinematográfico ruso. Sobre él se escriben libros, se hacen filmes.

EM: Su padre, Arseni Tarkovsky, marcó mucho a su hermano.
MT: Nuestro padre fue una persona extraordinaria un gran poeta. Empezó a escribir poesía desde la infancia. Tenía 10 años cuando comenzó la revolución de 1917. Los horrores de la guerra civil llegaron hasta Yelisavetgrad, su ciudad natal en Ucrania. Muy joven mi padre se marchó a Moscú, allí inició sus estudios en los Cursos Superiores de Literatura y conoció a nuestra madre, María Vishniakova. Su matrimonio duró poco tiempo, pero durante toda su vida nuestros padres conservaron relaciones muy cordiales. La poesía de Arseni Tarkovski era ajena a la realidad soviética o revolucionaria. Nunca dedicó sus versos al partido bolchevique ni a sus jefes. Quería, igual que más tarde lo haría su hijo, comprender el sentido de la vida, meditó sobre el destino del ser humano, su vida interior, su relación con el universo. Andrei consideraba a su padre un gran poeta. Por ello en sus filmes se pueden oír varios fragmentos de sus poesías.
Quería, igual que más tarde lo haría su hijo, comprender el sentido de la vida, meditó sobre el destino del ser humano, su vida interior, su relación con el universo. Andrei consideraba a su padre un gran poeta. Por ello en sus filmes se pueden oír varios fragmentos de sus poesías.
Quería, igual que más tarde lo haría su hijo, comprender el sentido de la vida, meditó sobre el destino del ser humano, su vida interior, su relación con el universo. Andrei consideraba a su padre un gran poeta. Por ello en sus filmes se pueden oír varios fragmentos de sus poesías.
 
2002 © Jorge Peña
2002 © Diario El Mercurio (Santiago de Chile)

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